martes, 3 de septiembre de 2013

El ajedrez educativo: de lo lúdico a lo científico...desde preescolar

Crónica del I Congreso de Pedagogía y Aplicaciones Sociales del Ajedrez (III)

Hola de nuevo a tod@s. Esta tercera entrega del I Congreso de pedagogía y aplicaciones sociales del ajedrez ha tardado un poco más de lo esperado, pero la base documental y las lecturas previas a la misma han sido muy extensas. Eso sí, gracias a este trabajo bibliográfico espero darle el máximo rigor posible a todo lo que hoy os cuento.

A primera vista puede parecer fácil tratar de explicar lo que en una parte del título de esta entrada se nos revela: la fuerza o relación entre el ajedrez y su aspecto lúdico, en tanto juego, parece incuestionable. 
Esteban Jaureguízar

Sin embargo, el  planteamiento teórico de Esteban Jaureguízar, vicepresidente de la Federación Uruguaya de Ajedrez (FUA), coordinador del programa "Ajedrez para la convivencia" del Ministerio de Educación de Uruguay y responsable del proyecto de ajedrez "Vaz Ferreira" (del que más adelante hablaremos), nace de la concepción del ajedrez como bien cultural de la humanidad

Demos por cierto que el origen del noble juego es aún hoy un interrogante, pero no discutamos que el ajedrez ha acompañado durante siglos al ser humano. Podríamos incluso ampliar la visión histórica si nos remontamos a los primeros antecedentes del juego: hablo del chaturanaga hindú, del chatrang persa, o de sus variantes japonesa (shōgi) y coreana (janggi).

Existen referencias escritas del chaturanga del año 500 D.C.
Desde esta perspectiva antropológica Jaureguízar defiende el ajedrez como un juego, simple y llanamente, lo cual convierte en atrevido y complejo el propio desarrollo de sus tesis y su pedagogía. Qué paradoja. Parafraseando el modelo diríamos que la dimensión lúdica del ajedrez se convierte en la propia esencia del ajedrez. Jaureguízar habla del "espíritu lúdico como el componente esencial para cualquier pedagogía basada en el juego".  Y es desde este sentido del juego desde donde el autor nos propone que tomemos el ajedrez como un instrumento pedagógico que, sobre todo, divierta a los niños; que despierte en ellos el sentido primitivo que todo juego (no solo el ajedrez) ha tenido en la historia: el de disfrutar en libertad de una actividad placentera, liberándose de las tensiones y de las reglas impuestas por la cultura dominante.

En todo juego rige una legalidad propia: las reglas
Sobre estas proposiciones didácticas Jaureguízar cree que el enseñante de ajedrez debe construir un "puente" que  acerce el ajedrez al individuo y no al revés. Para ello deben plantearse propuestas pedagógicas que hagan ameno este tránsito y que conviertan el juego en una válida y eficaz herramienta educativa. No es suficiente con enseñar ajedrez y que unos chicos aprendan mucha teoría ajedrecística, sino que hay que mantener vivo el sentido lúdico y hacer buena la ecuación  
ajedrez = juego divertido


De la excelente ponencia de Jaureguízar en Buitrago debo decir que me impresionó mucho el animoso esfuerzo que realizó por demostrar la fuerza histórica de su tesis. Con elegante maestría (y verbo fácil) expuso los antecedentes básicos y las ideas desde las que poder construir un modelo pedagógico y lúdico, a la vez que repasó cuáles fueron los principales autores que nos han hablado, algunos de ellos siglos atrás, sobre el concepto del juego.

El rol docente es crear el clíma, el entorno

Etimológicamente el término ludus -raiz latina de lúdico- tiene numerosas acepciones y una de ellas es la que hace alusión al estado anímico en el que es posible el juego. En consecuencia: debemos crear el espacio idóneo para que el juego se origine.

Si nos remontamos a los primeros tiempos de Platón y Aristóteles sabemos que el juego ya se relacionaba con el desarrollo del niño. En el conocido libro del Timeo, Platón dice:  
 "De los tres a los seis años el niño ha de ser educado mediante el juego" (360 a.C.)

Manuscrito del Timeo ("diálogo" en griego)
Quintiliano (siglo I) también recomendaba con frecuencia en su didáctica el empleo de juegos en la escuela.
En la Edad Media la importancia del juego en la sociedad sigue viva, pero empiezan los primeros signos de inhibición y ciertas reservas sobre su conveniencia. Así, con la llegada del positivismo (término acuñado por el filósofo francés Auguste Comte) el juego se entiende como algo inútil.

El juego como simple pasatiempo
Lo único aceptado por esta rama de la filosofía es el conocimiento científico, siempre que venga dado y demostrado a través del método científico. El juego es visto como una pérdida de tiempo.

No es hasta mediadios del XIX y principios del siglo XX cuando surgen múltiples ensayos que recuperan el juego como elemento esencial en el desarrollo del individuo. Es la época dorada de la teoría del juego. Nos referimos a autores de la talla de Montessori, Frobël (creador de la eduación pre-escolar), Dewey, Decroly...entre otros, algunos de ellos muy conocidos hoy día, con modelos de escuelas lúdicas y métodos de enseñanza que siguen bien posicionadas en la vanguardia pedagógica.

Friedrich Fröbel
Maria Montessori













Por evidentes motivos de espacio no es mi propósito profundizar en cada una de las aportaciones didácticas a las que Jaureguízar hizo mención en su ponencia, pero sí que os invito a buscar la obra de cualquiera de los autores nombrados. Verán que son todos personajes que parecen sacados de una novela. Interesantísimos.

Ovide Decroly

John Dewey














Terminamos esta apresurada visión histórica del concepto del juego deteniéndonos en dos nombres propios:

                                     


Huizinga revolucionó el campo teórico existente con la publicación en 1938 de su libro Homo ludens. Para el filósofo holandés el juego precede a la cultura y es generadora de ella. O lo que es lo mismo: la cultura humana brota del juego. Resultan sobresalientes los argumentos que sobre el juego de los animales y de los hombres esgrime el autor.
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Gabriela Scheines, por su parte, contribuye de un modo muy personal a despejar planteamientos esenciales del juego. En su ensayo Juegos inocentes, juegos terribles nos habla de cosas tan profundas y sensatas como que  jugar es crear un vacío en la realidad. El niño juega pues "desarticulando el orden del mundo".

Se juega yendo del Caos al Orden
Otra bella verdad: no hay juego sin campo de juego. Un tablero de ajedrez, valga el ejemplo, se convierte en el Mundo, no existe nada que no suceda en el tablero mientras se juega en él. Pensad si ocurre igual en cualquier otro juego...Siempre ocurre, ¿verdad? Y es por esta demarcación de coordenadas, dentro de las cuales se desarrolla el juego, que en cada juego rige una legalidad propia distinta a la del mundo de afuera: las reglas.


Scheines pone la tilde en lo evidente y afirma: "no hay juego sin reglas".

Jaureguízar, reconocido docente de ajedrez, bebe de todas estas fuentes didácticas. Sumergido en los fundamentos originarios del juego, convencido de sus funciones culturales, sociales y de su fuerza educadora, aplica desde hace años una metodología basada en la dimensión lúdica del ajedrez. En su opinión "desde el juego es desde donde debe construirse el marco teórico, no al revés".

Esteban Jaureguízar participando del juego
Las clases duran 10-15 minutos por grupo


Su experiencia desde 2006 con el ajedrez escolar en el Centro Educativo "Vaz Ferreira" (situado en la localidad uruguaya de Lagomar) es todo un referente. El modelo del centro, con más de 20 años de recorrido, rompe con las estructuras educativas tradicionales. La propuesta de ajedrez comienza en el ciclo de 2 años y de manera curricular



El juego no es una herramienta didáctica, es más un concepto didáctico. Se rivaliza sin competir. Desaparece el momento de "te enseño a jugar" y aparece el de "jugamos a que jugamos al ajedrez".

                           Recursos lúdicos habituales:
             
 Cuentos   Canciones     Títeres
                                  Juegos

 

Me gustaría cerrar esta entrega con una cita de Julio Cortázar que el propio Esteban Jaureguízar nos leyó a todos los presentes en su magnífica ponencia. En ese momento estaba haciendo mención a los "asesinos de la creatividad".
"Es verdad que si a los niños los dejasen solos con sus juegos, sin forzarlos, harían maravillas. Usted vio cómo empiezan a dibujar y a pintar; después los obligan a dibujar la manzana y el ranchito con el árbol y se acabó el pibe"


Pues eso. No dejemos que la creatividad del juego se pierda.
¡Hasta la próxima! Quedan muchas más entregas, así que estén atentos.

Un saludo desde Málaga.

4 comentarios:

  1. ¡¡Excelente trabajo Manu!! Muchas gracias por compartir este trabajo que estás llevando a cabo. Esta ponencia fue una de las que más huella me dejó y con tu resumen me he vuelto a ver en el Congreso disfrutando de ella.

    ¡¡¡Muchas gracias y un abrazo!!!

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  2. Gracias, Carlos. Saber que causa tan buena sensación me llena de alegría, de verdad. A mi personalmente también me cautivó lo que contaba y cómo lo contaba, así que ha sido un placer meterme en ese mundo de nuevo.
    Estamos pronto en contacto y a la que menos te esperes, seguro que nos vemos.
    ¡Un abrazo, valenciano!

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  3. "Juguemos a jugar" se ha dicho entonces :)

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    1. Eso es exactamente, Cedric. El juego por el juego ;-)

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